Avances de la inmunoterapia

La inmunoterapia, el tratamiento contra el cáncer que sustituirá la quimioterapia.

11th octubre, 2016
Tratamiento cáncer: la inmunoterapia

Hace más de un siglo, el cirujano William Coley, observó que los tumores con alguna infección tendían a remitir. Los virus donde las células se estaban multiplicando descontroladamente, alteraban al sistema inmunitario.

Los científicos creen muy posible que nuestras defensas frenen muchos tumores antes de que sean detectables; lo que conocemos como cáncer serían aquellos casos en los que las células malignas han burlado a nuestro sistema inmunitario y han conseguido propagarse escondidas de él por varios mecanismos.

Coley experimentó otras ideas y soluciones que fracasaron, además de descubrir tratamientos terriblemente agresivos, pero más efectivos, como la quimioterapia, que intoxica a las células para matarlas, o la radioterapia, que hace algo parecido, pero de forma más focalizada.

Desde los avances de la inmunoterapia en 2013, el campo no hay hecho más que progresar. Solo un 1% de los estudios presentados en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, se basaban en esta técnica hace tres ediciones; la cifra subió al 10% en la siguiente y fueron una cuarta parte de los trabajos los que hablaban de inmunoterapia en el último congreso.

Estos tratamientos oncológicos han sido uno de los temas estrella en el Congreso Internacional de Inmunología que se ha celebrado la pasada semana en Melbourne.

Aunque para muchos tipos de cáncer los tratamientos inmunológicos son todavía muy experimentales, esta técnica es una realidad relativamente asentada para otros.

Un claro ejemplo, es el caso de Susanne Harris, que en noviembre hará un año que dejó de recibir tratamiento y el tumor ha desaparecido, tal y como mostró hace un par de semanas el último escáner.

Su caso aislado podría ser anecdótico o fruto de la casualidad, pero es uno de los cientos que engrosan la evidencia de la efectividad de este tratamiento.

Uno de los grandes retos es saber por qué en los mismos tumores la inmunoterapia funciona solo en unas pocas personas.

Aunque todos los tratamientos con inmunoterapia se basan en ayudar a las propias defensas del cuerpo a localizar y erradicar el cáncer, hay varios mecanismos de acción.

Otras técnicas pasan por extraer glóbulos blancos del paciente, ya sea del propio tumor o de fuera de él, seleccionar los que tienen mayor actividad antitumoral para cultivarlos y activarlos y, finalmente, implantarlos de nuevo en el enfermo. Es un método algo más experimental que el anterior; los científicos investigan cómo manipular estas células para hacerlas más efectivas contra los tumores.

Una tercera vía de inmunoterapia contra el cáncer son las vacunas. Pero no las preventivas, como las que se usan para frenar al sarampión o a la gripe, sino terapéuticas, cuando el paciente ya tiene la enfermedad o incluso cuando la ha superado. El objetivo es avisar al sistema inmunitario, que por alguna razón no se ha percatado de la existencia del cáncer.

Las vacunas pueden funcionar deteniendo la proliferación de células cancerosas, reduciendo el tumor, eliminando las que no han conseguido ser erradicadas con otros tratamientos o evitando que reaparezca.

Lo cierto es que el camino que queda es largo, pero al menos el escenario es optimista. Cebon calcula que en 10 años la inmunoterapia podrá sustituir a los tratamientos más agresivos en varios tipos de cánceres como próstata, melanoma, estómago y mama.

La otra gran pregunta sobre la inmunoterapia que hay que responder es si cura definitivamente el cáncer o simplemente lo trata. Lo más seguro, es que en el futuro será una enfermedad crónica, y no mortal, como ya sucedió con el VIH.

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