• La amenaza de los fármacos falsos

    farmacos
    27th mayo, 2015

    Crece el tráfico de medicamentos fraudulentos. Internet es una de sus vías de expansión.

    El problema salió a la luz en 1985, en la Conferencia para el uso racional de fármacos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró en Nairobi (Kenia). Por primera vez, la entrada de medicamentos falsificados en el mercado se señalaba como un grave riesgo a combatir, como un asunto al que dedicar tiempo y esfuerzos. Pero la advertencia cayó en saco roto y en estos 30 años el protagonismo de este tipo de fraude no ha dejado de crecer, especialmente desde que internet borró definitivamente las fronteras de los mercados.

    Lo recuerda esta semana un especial publicado en la revistaAmerican Journal of Tropical Medicine and Hygiene que habla de «pandemia global de fármacos falsificados», si bien reconoce que las dimensiones reales del tráfico no se conocen. «Nadie tiene una idea verdadera de cómo de grande es el problema», ha señalado en un comunicado Tim K. Mackey, director del Global Health Policy Institute y principal firmante de uno de los artículos más destacados del especial. «Hay aproximaciones, pero es muy complicado conseguir una estadística apropiada de una actividad criminal de esta magnitud», ha añadido.

    Su equipo quiso hacer una valoración preliminar de hasta qué punto los fármacos falsificados han conseguido penetrar en las cadenas de distribución oficiales, para lo que estudiaron los datos recogidos entre 2009 y 2011 en el Instituto para la Seguridad Farmacéutica, una organización sin ánimo de lucro con la que colaboran responsables de las principales compañías del sector.

    Su análisis encontró un total de 1.510 pruebas de entrada en el mercado de fármacos fraudulentos en el periodo estudiado. En su mayoría, estas falsificaciones habían intentado ocupar el lugar habitual de productos destinados al tratamiento de infecciones, a la atención de problemas cardiacos y a terapias relacionadas con el sistema nervioso central, además de aquellos destinados al aparato genito-urinario (entre los que figuraban los tratamientos para la disfunción sexual masculina, como la famosa Viagra).

    En cuanto al origen de estas filtraciones fraudulentas en los canales oficiales de distribución farmacéutica, el estudio mostró que la gran mayoría se habían producido principalmente en Asia (China era sin duda el país más afectado) y Latinoamérica, con un claro protagonismo de países de medianos recursos.

    La punta del iceberg

    Sin embargo, pese a los datos obtenidos, los investigadores subrayan que la fotografía que muestra su trabajo sólo refleja la punta del iceberg. «Se necesitan urgentemente mejoras en la vigilancia, incluyendo la detección de las brechas de seguridad, la mejora de la recopilación de datos y los análisis para combatir el mercado global de las medicinas falsificadas», afirman. Es más, añaden, no sólo hay que controlar los cauces legales, sino el supermercado que está siempre abierto en internet.

    Esta oferta global es uno de los aspectos que dificultan el abordaje, pero también complica las cosas la definición del problema, que es muy cambiante. Así, mientras que en algunos lugares -dependiendo de sus circunstancias y normativa-, el delito principalmente se debe a la realización de copias de un producto original, en otros el fraude incluye la inclusión en el medicamento de ingredientes incorrectos o una ausencia completa del principio activo original, entre otros matices.

    El tráfico de fármacos falsos no es sólo un problema que afecte al primer mundo, advierte la OMS, pero se estima que en los países desarrollados que cuentan con un sistema público de salud y una red segura de farmacovigilancia -como es el caso de España-, los fármacos fraudulentos no llegan ni al 1% de los disponibles en el mercado general.

    Pese a todo, en los últimos años las autoridades sanitarias han puesto en marcha distintas medidas para combatir, en la medida de lo posible, la penetración de productos fraudulentos, sobre todo a través de internet.

    En este sentido, el pasado mes de febrero, la Agencia Española del Medicamento lanzó la campaña No compres medicamentos en webs ilegales. Es un error fatal para tu salud, que tiene como objetivo concienciar a los ciudadanos sobre los riesgos de esta práctica. La iniciativa desaconseja seguir las ofertas de fármacos que a menudo se reciben a través del correo electrónico y recuerda que «más de la mitad de los medicamentos que circulan a través de la Red son falsificaciones fabricadas sin garantías a partir de sustancias no autorizadas, de baja calidad o con efectos tóxicos, que pueden producir daños irreparables a la salud».

    Para evitar peligros, la campaña da consejos para reconocer las webs ilegales (venden medicamentos no autorizados en España; venden medicamentos que requieren receta médica; no informan de quién es el farmacéutico responsable, etc.) y subraya que para que el uso de un fármaco sea seguro, «se requieren las garantías de calidad, seguridad, eficacia y correcta información que dan las autoridades sanitarias, además de una adecuada actuación de los profesionales sanitarios en su prescripción y dispensación», algo que no se produce fuera de los cauces oficiales.

    Fuente de la información: El Mundo

  • Archivos

  • Datos del contacto

    • C/ Tierra de Barros, 2
      28820 COSLADA (Madrid)
    • Teléfono: 916 739 149
    • Fax: 916 739 148
    • E-mail: alkemi@alkemi.es
    • Lugar Montemogos, 151 Beluso
      36937 BUEU (Pontevedra)
    • Teléfono/fax: 986 415 279
    • C/ Miriam Blasco P 147 2º B
      47014 (Valladolid)
    • Teléfono/Fax: 983 345 974